Retrato interior · Pastel sobre papel
El retrato del Chinchachoma
Obra de Miguel Ángel Tahual, incluida en el interior del libro.
Cómo se hizo el retrato
Video de Arte Tahual. Ver en YouTube ↗
Memorias de un hijo del Chinchachoma
Un relato sobre la infancia, la calle, los hermanos que se vuelven familia y el amor que puede cambiar una vida.

«Hoy no puedo decir que nadie nunca me amó, porque es mentira.»
Mucho se ha escrito del padre Alejandro García-Durán de Lara, el Chinchachoma. Pero pocas veces se ha contado su historia desde la mirada de quienes fueron sus hijos.
Una noche, en un baldío de la Ciudad de México, un niño que vivía en la calle escuchó hablar del Chincha. Esa misma noche llegó al portón de Hogares Providencia, sin imaginar que estaba a punto de conocer al hombre que cambiaría su vida.
Sergio Gutiérrez, «el Colmillo», fue uno de aquellos niños. Estas son sus memorias, y también las de sus hermanos: la calle, los hogares, las alegrías y las dificultades de crecer juntos, y un padre que los ayudó a descubrir que merecían ser amados, con todo y lo que habían vivido.
A lo largo del libro, sus recuerdos se encuentran con las palabras del Chincha y con sus distintos Cristos, hasta llegar al que pintó su hermano Miguel Ángel Tahual: un Cristo cuya corona está formada por aquellos niños.
Porque la obra del Chinchachoma no está solamente en los hogares que fundó ni en los libros que escribió, sino también en las vidas de quienes fueron sus hijos.
¡Viva la vida!
Descubrir las grabaciones →El arte detrás del libro
Dos obras que acompañan esta historia. Haz clic en cualquiera de ellas para apreciarla en mayor tamaño.
Retrato interior · Pastel sobre papel
Obra de Miguel Ángel Tahual, incluida en el interior del libro.
Video de Arte Tahual. Ver en YouTube ↗
Portada · Acrílico sobre tela
La obra original de Miguel Ángel Tahual que dio vida a la portada de ¡Viva la vida! ¡Viva yo!